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Petición de Armadura Dorada de Virgo Antiguo (Lost Canvas)

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Petición de Armadura Dorada de Virgo Antiguo (Lost Canvas)

Mensaje por Etsu el Vie Nov 06 2015, 01:54

NIRAJ SHARMA



EDAD: 18 AÑOS
SEXO: MASCULINO
NACIMIENTO: INDIA
SIGNO: VIRGO
DIOS: ATHENA
ELEMENTO: TIERRA





Aspecto y Personalidad


-Alto y Delgado.
-De cabellera rubia y larga.
-Nadie sabe el color de sus ojos.
-De rasgos finos y delicados.


Es una persona muy cálida y fría a la vez, trata de mantener distancia de la gente que lo rodea en su vida cotidiana, y su tranquilidad no tiene comparación. Esto se da gracias a sus raíces hindúes, la meditación, y para completar el combo su ceguera de nacimiento; lo que le hizo vivir con una tranquilidad que no mucha gente puede llegar a alcanzar. Su paz es infinita, así como también su paciencia, a excepción de cuando se abusan de las cosas que quiere y protege. En esos casos se puede apreciar un Niraj sin remordimientos a la hora de efectuar un castigo, sin dudas, sin titubeos.



Historia


El joven Niraj, de 18 años de edad, nació en un pueblo hindú muy especial y distinto a lo que se acostumbra hoy en día. Lejos de la zona urbana, se trabajaba la tierra para comer y se comerciaba a través del trueque con la gente de alrededor, nadie tenía acceso al dinero como medio de pago y nadie quería recibirlo. En ese lugar no tenía valor alguno. Lejos del vicio y la contaminación que la urbanización trae a la vida de las personas, Niraj tuvo una infancia muy tranquila, nunca le faltó nada y se divirtió como pocos niños pueden hacerlo. Pero con el correr de los años su ceguera comenzó a marginarlo de compartir actividades con los demás niños de su edad, así que comenzó a tomar el ejemplo de sus padres y meditar.


Ambos le enseñaron el significado de la meditación, y el joven pudo comprender todos los beneficios
que transmitía, por lo que se pasaba noche y día realizando dicha tarea. Su principal entusiasmo al respecto era como sus sentidos iban agudizándose hasta el límite, por lo que casi podía sentir que había obtenido la capacidad de la vista, pero era simplemente su mente mostrando la realidad de una forma ligeramente distorsionada. La emoción del joven hindú fue creciendo con el correr de los años, al punto de que la meditación se transformó en un estilo de vida, y decidió que era el momento de abandonar su casa para ir a Jamir. Allí un gran maestro lo esperaría y le enseñaría todo lo que sabía, era una oportunidad única y no la dejó pasar, su futuro maestro era una leyenda en la zona y sus alrededores.


El viaje fue largo y complicado, pero su madre lo acompaño en todo momento, incluso hasta el puente que separaba el castillo hacia donde se dirigía. Pero allí fue cuando llorando se despidió de él y se quedó contemplando como el pelilargo cruzaba dicho camino y era recibido por el asistente del maestro del otro lado. Las lágrimas de la madre, a pesar de lo que todo el mundo pensaría, eran de alegría. Por la oportunidad que tenía su hijo de vivir en un lugar así con una mejor calidad de vida.


Desde el momento en que llegó la meditación, concentración, respeto, educación, motricidad, artes marciales, estuvieron a la orden del día. El joven parecía un robot, no se quejaba de nada y estaba siempre con su mejor cara, y eso se debía a que era feliz allí.
Todas las noches soñaba con la misma imagen recurrente, una carcasa amarilla que parecía de oro con la forma de un santo rezando, cosa que empezó a preocuparle por lo que se lo comentó al gran maestro; quien le comunicó que no debía estar preocupado, que estaba allí para ganar dicha Armadura, y le fue contando con el correr de los años y el entrenamiento todo a cerca de los Caballeros y la Diosa Athena. El recorrido de su preparación no fue para nada simple, era puro sacrificio y dedicación, pero Niraj hacía su mayor esfuerzo todos los días. Debía hacerlo, ya que la competencia era feroz, muchos interesados en lo mismo que él estaban allí con la intención de conseguirlo y dejarlo con las manos vacías. Pero no sentía bronca, ni envidia, ni tampoco creía estar en desventaja por la falta de su sentido de la vista. Lo tomaba como una ventaja, ya que no había visto la cruel realidad que siempre le contaron habitando el mundo, y su imagen era mucho más pura y gratificante... cosa que lo mantenía en ese estado de trance permanente.


En los primeros años la competencia era dura, pero con el pasar del tiempo se volvió mucho más exigente, y eso se debió a que tuvieron que empezar a enfrentarse físicamente. Algo en lo que el joven pelirubio nunca fue bueno... Recibió golpiza tras golpiza, jamás pudo ganar una batalla cuerpo a cuerpo con ninguno de los candidatos a la Armadura Dorada de Virgo, pero aún así no se rendía ni desesperaba. Seguía el camino que su maestro le mostraba y se esforzaba más que ninguno, tenía un espíritu inquebrantable, y una voluntad de acero. Luego de perder su combate número ochenta y cuatro de manera consecutiva su maestro lo llamó al templo y sostuvo una larga charla con el joven budista, le comunicó que su fuerza no era física, sino que era espiritual. Por lo que le informó que si no lograba manipular el cosmos a voluntad, no tendría posibilidades contra los demás contendientes, por lo que le dio un rosario budista y le dijo que jamás se separe de él. Que lo utilizara al momento de meditar, y le obsequió unos cuantos libros relacionados al tema, junto con una estatua de Buda. Todo estaba en sus manos en estos momentos, era una pelea interna donde tenía que sacar lo mejor de él para seguir en competencia, por lo que comenzó inmediatamente.


El proceso no se dio a gran velocidad, incluso el joven Niraj llegó a perder ciento un peleas al hilo, pero el momento de su mayor resplandor no se vio en el campo de batalla sino en su humilde morada. Comenzó a meditar con el rosario y la estatua del Buda y pudo sentir como un calor interno invadía su cuerpo, lo que provocó un sobresalto en el joven, que logró volver a la temperatura normal y pensar sobre lo ocurrido. Sinceramente no comprendió que había pasado, pero decidió que era el momento de confiar en sí mismo y probar nuevamente, así que volvió al ruedo y sintió el calor cada vez más intenso. Incluso pudo sentir una energía dorada que emanaba su cuerpo y, aunque no pudo notarlo, una luz dorada rodeaba todo su cuerpo mientras sus pelos volaban por todos lados sin importar que no se circulaba una brisa de aire.


Al siguiente día volvió a intentar lo mismo, pero la intensidad fue mucho mayor, por lo que se volvieron a manifestar todos los efectos que había vivido pero con una gran diferencia... al llegar al límite abrió los ojos y para su sorpresa... logró ver con claridad. Como si jamás hubiese estado ciego, algo que no podía creer, que consideraba imposible; pero sus ojos no mentían, estaba viendo todo a su alrededor, pero la mayor sorpresa se la llevó cuando al ver hacia abajo pudo apreciar su cuerpo levitando en el aire. Fue allí cuando el sobresalto lo hizo disminuir su cosmoenergía, por lo que salió del 7mo. Sentido que había logrado alcanzar, y cayó al piso fuertemente.


El maestro sintió con claridad la elevación del cosmos del joven pelilargo, por lo que ingresó a sus aposentos y le dijo que ya estaba preparado para convertirse en un Caballero Dorado, lo único que necesitaba era vencer a los candidatos que él decidiera. La alegría del joven no podía ser mayor, su objetivo estaba casi cumplido, ahora debía ratificar sus condiciones contra los demás aspirantes; a los que fue derrotando uno a uno en el torneo que organizó el maestro, no recibió ni un solo golpe en los seis combates que había tenido que afrontar, pero aún le quedaba un rival... el más fuerte de todos...


La batalla fue feroz entre ambos adversarios, duró un largo tiempo con una paridad absoluta, era una guerra entre la fuerza física y la fuerza cósmica; así que el maestro no tenía dudas de que su alumno pródigo iba a vencer, pero para eso debería volver a llegar al punto que había logrado meditando, así que se lo recordó con un grito y el joven se sentó en pleno combate en posición de loto a meditar. Su cosmoenergía se encendió tanto que logró abrir los ojos y contemplar todo a su alrededor, y así fue como pudo apreciar como la caja de la Armadura Dorada se encontraba en el campo de batalla brillando con gran intensidad, hasta que se abrió y se colocó delante suyo.


El asombro de Niraj era grande, pero no cesó en su concentración, por lo que la Armadura se desprendió por voluntad propia y protegió el cuerpo del joven pelirubio. En ese momento el maestro detuvo la pelea con gran velocidad, no quería que el rival de Niraj muriera en vano, después de todo la Armadura Dorada de Virgo ya había elegido a su portador legítimo.



Sus primeros años en el Santuario de Athena fueron sumamente duros para él, no estaba acostumbrado a socializar con la gente, así que trataba de evitar todo tipo de lugares donde la gente merodeara. Básicamente se instaló en su templo y permaneció allí cumpliendo con su deber como Santo Dorado de Virgo, hasta que una carta llegó en manos de su asistente, un joven muchacho que estaba dispuesto a pasar su vida sirviendo a los Caballeros que cuidaban la más en el mundo.


Nunca tuvo deseos de tener un asistente, pero desde su ingreso al Santuario se lo asignaron para una mejor adaptación a su nueva vida, y con el correr del tiempo fue tomándole aprecio. Era un
joven respetuoso y muy servicial, pero lo que más le importaba al pelirubio era el corazón puro y honesto que tenía, así que decidió darle una oportunidad y no le falló.



En la carta se encontraba una nota directa del Patriarca del Santuario en aquel entonces que le ordenaba abandonar dicho lugar para encontrar un elemento de suma importancia, pero para lograrlo debía ingresar al Inframundo, el hogar de la muerte, posiblemente uno de los lugares más tenebrosos que podían existir. Pero órdenes eran órdenes, y el Caballero Dorado no estaba dispuesto a negarse, así que preparó su equipaje y partió. Pero su Armadura Dorada quedaría en el templo como el Patriarca había solicitado.


El joven Arsen lo acompañó en el viaje a pesar de que el Santo Dorado insistió en que no era un lugar para él, pero de todas formas se lo permitió, sabía que no iba a lograr sacárselo de encima así que no perdió el tiempo en una batalla que la cual no podía llegar a triunfar. Pero eso generó que se enfocara tanto en el bienestar de Arsen, que dejó desprovisto el suyo a lo que el destino le presentara, y visto y considerando que se dirigía al Inframundo... nada bueno se presentaría.

El viaje parecía casi eterno hasta Italia, pero el joven hindú no quería llamar la atención, así que viajaba en transportes públicos en donde no requerían suyo o de su asistente. Era increíblemente precavido y, además, le resultaba muy extraño el hecho de que su Cloth Dorada tuviera que quedar en un templo desprotegido. Pero todo era posible... aunque extraño a la vez...



Tres días completos tardaron en encontrar el acceso al Inframundo, lugar en donde solo podían pasar los muertos, o aquellos que se encontraran preparados para semejante hazaña. Y ese no era el caso de Arsen... el joven se quedó con todo el equipaje en una habitación de Hotel nada cerca de la zona y registrado bajo un nombre falso para no despertar sospechas. El pago de la habitación se realizó en efectivo y Niraj jamás se acercó al Hotel, no quería ser visto cerca de Arsen, nunca se puede saber quien está fisgoneando.


Mientras Arsen disfrutaba de una ducha y una cama de primera clase, todo cortesía del pelirubio, este se encontraba en el camino a lo que parecería ser un viaje de sumo riesgo, en el cual debía estar atento a todo lo que pudiera suceder.

Lo que Niraj buscaba era un talismán que se encontraba en el Castillo donde se alojaba el Dios del Inframundo, por lo que tendría que entrar sigilosamente o estaría perdido, era realmente una misión suicida. Cualquier paso en falso y terminaría su vida.



Su cosmos se encendió hasta el extremo y pudo abrir sus ojos, y allí fue cuando comprendió verdaderamente donde se estaba metiendo, el bosque comenzaba a sentirse más espeso y oscuro, las ramas más largas y tenebrosas. Como si de garras se tratasen, se columpiaban de un lado a otro con el viento que les hacía las veces de mecedor, era una imagen horripilante la de dichas ramas. Pero no quedaba solo ahí, el color del pasto cambiaba también, pero lo más notorio era el hedor que invadió los pulmones del joven pelilargo. Quien no necesitaba un sentido superior a la media para poder olfatearlo, simplemente era nauseabundo, casi intolerable. Pero eso no lo detuvo, siguió
caminando hacia una puerta oxidada y vieja que parecía llevar hacia el centro de la Tierra, sin lugar a dudas era el acceso al Inframundo del que la carta hablaba. Era la hora de la verdad, debía atravesar dicha puerta y enfrentar los peligros que ello conllevaba, no había otra manera.



Con su cosmos incendiado al máximo no tuvo inconvenientes es desoldar la puerta en mal estado, pero estaba claro que cualquier persona normal no tendría ni la más mínima posibilidad de ingresar por allí, por suerte para ellos...


Se hizo la noche rápidamente y Niraj no quiso perder más tiempo, así que se aventuró al descenso en la oscuridad por unas escaleras sucias e inmundas, con telarañas por donde se mirase, solo él y su cosmoenergía como su de una antorcha humana se tratase. No se podía ver el fondo, pero estaba seguro de que estaría muerto si su cosmos no estuviese protegiéndolo en un lugar semejante.


El ingreso al Inframundo le tomó más tiempo del que tenía pensado, y a medida de que avanzaba se podía notar como el hedor aumentaba, todo apuntaba a un solo pensamiento en su cabeza... esto fue un error. No creía posible que el gran Patriarca lo enviase a una situación semejante, pero tampoco tenía la certeza de si estaba cayendo en una trampa, la fuente de su ayudante era confiable después de todo, pero su olfato y vista le decían que saliera de allí lo antes posible. El inconveniente radicaba en que el huir no era una opción, así que dejó de pensar en ello y se enfocó en el camino, y allí fue cuando logró divisar una luz que venía de lo que, aparentemente, era el final del túnel infernal, así que salió rápidamente de allí para darse cuenta que el panorama allí abajo era peor aún.



Lo que sus ojos le mostraban era impresionante, esqueletos tirados por doquier, llenos de polvo, como si se encontrasen allí desde hacer miles de años. Tierra que volaba en todas direcciones, dificultándole la vista, y generando problemas a la hora de respirar. Claramente no era un lugar para los vivos, sino que todo lo contrario, así que trató de no perder tiempo para salir de allí lo antes posible. Pero para su grata sorpresa logró sentir como varios cosmos comenzaban a incendiarse a su alrededor, y allí fue cuando sus temores fueron confirmados, se trataba de una trampa y había caído en ella. Se encontraba a la merced de los espectros que habían allí y logró identificar que uno de ellos tenía un poder muy superior al resto, claramente era el líder, pero no tenía ni la menor idea de quieres eran. Jamás había visto un espectro de Hades en su vida, así que se encontraba en una situación desfavorable, con un alto riesgo de muerte.



Si más que frenarse y comenzar a lidiar con el problema, se colocó en posición de loto, y aguardó en silencio a que comenzara la batalla. Los espectros comenzaron a acercarse poco, pero el joven pelirubio se encontraba con los ojos cerrados, y eso alarmó a los mismos que se hicieron notar riéndose de él. Niraj podía visualizarlos de forma imperfecta con los ojos cerrados, así que se encontraba atento a cualquier movimiento que pudieran hacer, pero no decía una palabra, a diferencia de los espectros que se burlaban por haber caído en la trampa del Juez del Inframundo.


El líder de los espectros era nada más y nada menos que un Juez, uno de los tres espectros más poderosos del ejército de Hades, así que sin lugar a dudas estaba en serios problemas. Pero aún así permaneció callado e inmóvil, jamás abandonó la posición de loto, igual cuando empezó a levitar y sus cabellos volaban por doquier.



El primer espectro en atacar se chocó contra el campo de fuerza del Santo Dorado, que se encontraba sin protección, pero aún así sabía como defenderse. Y fue su propio ataque el que lo aniquiló en ese preciso instante.


Fue entonces cuando el Juez les ordenó a los demás espectros que ataquen en conjunto, pero los poderes defensivos y ofensivos del Caballero Dorado de Virgo eran demasiado poderosos y estaba aplicándolos al máximo, no quería permanecer allí ni un segundo más de lo que fuese necesario, así que el resultado fue el mismo, todos los espectros que atacaron recibieron su propio impacto y quedaron neutralizados. Así que, al ver lo que les ocurrió a sus compañeros, los dos únicos sobrevivientes corrieron en busca de refuerzos mientras el Juez del Inframundo se hizo cargo de la situación.

Trató de desequilibrarlo con palabras para que el Caballero Dorado se desconcentrara, o que tuviese miedo, pero ese no era el caso del pelilargo, quien no tenía temor alguno, estaba enfocado en su tarea. Pero se llevó la sorpresa de que al atacar el Juez, su propio ataque no lo llegó a lastimar, y si bien al propio Santo no le había causado ni un rasguño, se sorprendió del poder del Juez. Sin lugar a dudas sería un oponente mucho más digno que sus subordinados. Por lo que decidió que lo mejor sería sacar su rosario.


La batalla se pudo más interesante, el poder de ambos estaba al extremo, pero el Juez no podía romper la defensa del pelirubio. Por lo que ahora la pregunta era... ¿podrá el Juez evitar los ataques de Niraj?.


La respuesta llegó de forma muy oportuna para el hindú, que lanzó uno de sus ataques más poderosos y el espectro salió disparado hacia atrás hasta que cayó en el Rio que parecía dividir el Inframundo de la entrada, y allí fue cuando pudo sentir la presencia de más enemigos acercándose. Así que tuvo que tomar una decisión rápida, y la decisión fue la acertada, salió lo más rápido que pudo por las escaleras en busca del bosque y perderse entre la gente. Así que corrió como nunca antes lo había hecho, sabía que era poderoso, pero si lo habían llevado los espectros engañado hasta allí es porque no tenían dudas de que moriría allí.


Se adentró en el bosque hasta que este se convirtió en ciudad, pero esto no generó que su ritmo se detenga, sino que todo lo contrario. Estaba preocupado por el estado de salud de Arsen, se preguntaba si lo habrían localizado los espectros, así que aceleró aún más su ritmo hasta sentir que la cantidad de sangre que había en su cuerpo no era suficiente para sustentar la demanda de oxígeno que le estaba pidiendo al cuerpo.



El hotel se encontraba delante suyo, y en la habitación logró encontrar al joven Arsen listo para partir, justo como lo habían planeado de antemano, así que sin tiempo de explicar absolutamente nada salieron disparados en busca del tren que los llevaría de nuevo al Santuario.


Durante el viaje Arsen le preguntó que había sucedido en todo ese tiempo, fue muy poco tiempo para el pelilargo, pero Arsen le comentó que se ausentó por meses. Seguramente un efecto que no podía llegar a comprender el Caballero, algo en ese lugar que generaba un cambio sin sentido, pero en esos momento quería llegar al Santuario y reportarse a la Diosa Athena para explicarle lo sucedido y pedir perdón por su prolongada ausencia.



El viaje de vuelta fue agotador mentalmente, con las suposiciones que su cabeza sacaba por la posible persecución de los espectros, así como también por el posible castigo por desaparecer del Santuario. Pero todo eso siguió en su cabeza hasta que explicó su situación, y esperó con una rodilla en tierra la respuesta de su Reino, solo le quedaba eso por hacer...
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Re: Petición de Armadura Dorada de Virgo Antiguo (Lost Canvas)

Mensaje por hellkevin el Sáb Nov 07 2015, 16:47

off: bien Etsu, he notado que has adicionado parte de la historia y esta ha quedado en efecto mas consisa y aceptable. sin embargo, al ser una armadura de mayor rango requerira un desafio definitivo.


Peticion aceptada.
Reto: Armar un rol en la zona correspondiente de no mas de 10 lineas en la que detalles como niraj es enviado fuera del santuario a capturar un objetivo.





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